Flipando con Ara Malikian en el Teatro Juan Bravo

Foto: www.aramalikian.com

La semana pasada, por casualidades del destino, flipé con el concierto que Ara Malikian ofreció dentro del Festival Internacional de grandes virtuosos de la música que celebra el Teatro Juan Bravo. Flipé, literal. He pensado en algún otro sinónimo para una palabra tan poco publicable como ésta, pero no he conseguido ninguna que exprese mejor lo que sentí viendo lo que sucedía encima del escenario. Flipé, en serio, como creo que lo hizo el resto del público, porque este músico, con sus pelos alborotados y sus saltos mientras tocaba el violín consiguió dejarme con muchas ganas de bailar en un concierto que se presumía tranquilo. Que para eso están los códigos en principio inamovibles, para lograr algo más: comunicar.

Sé que Ara Malikian no es el primer intérprete de música clásica, ni supongo que será el último, que me hará flipar tocando pop con instrumentos en los que habitualmente suenan acordes clásicos. Pero sí que creo que es de los pocos que ha conseguido a lo largo de estos años, sin perder nada de calidad, hablar el mismo lenguaje de una audiencia que, gracias a ello, va más allá del público especializado. Y considero que su mérito está no sólo en arriesgarse, que también, sino en saber usar el humor. Malikian se ha regalado esta gira para celebrar sus quince años de vida en España. Un buen momento, por qué no, para repasar su trayectoria arrancando canciones y no hojas al calendario. Por eso justifica cada composición incluida en este repertorio con anécdotas personales, monólogos que nos hacen reír al tiempo que nos muestran que la cosa no es lo que parece. Ni siquiera él mismo. Que se puede componer música judía sin estar circuncidado. Que descubrir a Radiohead bien vale un despido. Que las pataditas y silencios de un bebé en el útero de su madre pueden sonar a ritmo de vals. Incluso que Anthony Manero es también Vincent Vega. Y, sobre todo, que nos cuestionemos el por qué de ciertas cosas.

Hablemos de la música compuesta hace un par de siglos, ¿está por encima de la que se escribe ahora? La cultura que sólo entienden unos pocos, ¿es mejor que el resto? El intérprete que actúa vestido con un esmoquin, ¿lo hace mejor que el que hace exactamente lo mismo en vaqueros? Pues digo yo que habrá veces que sí y otras que no. Y, sobre todo, lo importante será que habrá alguien que descubra algo nuevo cada vez que se acerque sin miedo ni complejos a un espectáculo, a un disco o una representación. Supongo que será relativamente sencillo vender entradas para un concierto en el Auditorio Nacional en una escuela municipal de música. Y organizar un seminario con algún escritor conocido en una biblioteca. Pero la gracia está en acercar este contenido cultural a alguien que se encuentra tan lejos de ello que ni siquiera se imagina que le pueda gustar. Que pierda después el miedo, que vuelva a probar. Que, en definitiva, descubra todo lo que le puede aportar una disciplina artística que hasta ese momento, quizás ni siquiera conocía. O, lo que es peor, le aburría.

Qué poco interesante es ser de letras o ciencias, qué poca gracia tiene que desde muy pequeños nos dividamos así especializándonos en una única manera de ver las cosas. Más peligroso es, además, que dejemos de lado las asignaturas que nos pueden ayudar a sentir más y acercarnos  a la cultura. No sé tú, pero yo conozco a muy poca gente de mi generación que ponga la música, la literatura o la educación plástica al nivel de la lengua o las matemáticas. Así nos va.

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2 thoughts on “Flipando con Ara Malikian en el Teatro Juan Bravo

  1. Y yo no pude ir!!!! Buaaaaaaaaaaaaaahhhhhhh!!! Esa es mi palabra/expresión de cómo me siento al leer, otra vez, que este tío es un genio de los que me gustan a mi.
    Y sobre mi parte artística/musical deja bien clara la posición en la que las puse y las pondré, sin desmerecer a lo
    demás,claro!

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