Begin again (o la gracia de volver a empezar)

Si algo hecho de menos de los años de Universidad es la sensación de ser capaz de comerte el mundo. Eso y lo fácil que era conocer gente, pero quizás más la magia de saber que tienes todo por delante y la fuerza para hacerlo. Ahora, diez años después, he ganado confianza, serenidad y perspectiva pero, ¿dónde quedó aquella capacidad de soñar? A veces pienso que no está tan lejos, que está delante de mi. Otras la siento 10 años atrás. Pero, sin pretenderlo, hay ocasiones en las que la vida te da un empujón o una ostia que te deja del revés ofreciéndote la oportunidad de volver a empezar.

Cursi, sí, pero volver a empezar algo escuchando música por las calles de Nueva York tiene su rollo

Cursi, sí, pero volver a empezar algo escuchando música por las calles de Nueva York tiene su rollo

Begin again, que diría la película. Quizás no en Nueva York. Tampoco con un planazo como grabar un disco en sus calles, pero sí con el mismo espíritu: el de ilusionarte e implicarte. Mancharte las manos hasta hacer tuyo lo que estás tocando. Pasar por todos y cada uno de los futuros departamentos de tu proyecto sin dejar ni un marrón a otro compañero. Vivir sin separar tu vida personal de la profesional porque en ambas situaciones eres la misma persona, con sus buenos momentos, con los malísimos. Con sus cuotas de autónomo y sus peleas con clientes y proveedores. Sin las pasiones ni las palabras vacías con las que algunos se empeñan en vendernos píldoras de felicidad que cambiaran nuestra vida en tres minutos, pero con el sueño profundo de quien está haciendo algo de manera honesta, lo mejor que puede. Que no es poco.

Yo no sé si estará bien, si funcionará o no o si es una locura, pero sí que tengo muy claro que a veces es necesario pasar un poco de miedo, sentir que el suelo se mueve bajo tus pies y que la vida no empieza cuando sales de la oficina.  Necesitamos sentirnos vivos. ¿Qué sentido tiene vivir diariamente 8 horas durmiendo, 8 de ocio (que a saber cómo lo gastamos) y otras 8 (ojalá fuera esa cifra) trabajando sin ganas? No quiero morir un tercio de mi día entre las cuatro paredes de un proyecto que no es el mío. Quiero hacerlo cogiendo mucha carrerilla e intentarlo. Y mañana, si me caigo, no habré perdido: habré aprendido.

No quiero animar con esto a nadie para que deje su trabajo y salga corriendo para volver a empezar una aventura que no le lleve a ningún lado. Sólo quiero proponerte que te impliques, que luches. Que no esperes a que nadie venga a arreglarlo por ti. Nadie lo va a hacer porque no es su responsabilidad, es sólo tuya. ¿Por dónde empezar? No lo sé, sólo tu lo sabes, ahí está la gracia. Pero viajar ayuda, viajar lejos o cerca, pero viajar. Y tanto en esos viajes como en tu rutina se curioso, mira, descubre y escucha, sobre todo escucha lo que te están diciendo, no lo que quieres oír. Lee, ve al cine, busca gente interesante en Internet. Y nunca, nunca te pierdas un plan. Ninguno.

Se puede viajar también al pasado para intentar recuperar lo que nos hace ser quien somos, el sitio en el que estamos agustito, y hacer con todo ello lo que nos da la gana. Como ese bar de toda la vida en el que siempre escuchas las conversaciones más auténticas.

Menos moderneos, más carajilleros

Menos moderneos, más carajilleros

Vuelve atrás y piensa, porque sólo cuando dominas algo de verdad puedes cambiarlo de forma consciente. Lo otro es casualidad. Como Diego Galaz y sus joterías, fusión de dos de los ritmos más modernamente tradicionales de nuestro país. ¿Los reconoces? Imposible no bailar. Y no contento con dar una vuelta a dos géneros musicales, también hace lo propio con los instrumentos que podrían interpretarlos. Esto sí que es volver a empezar.

Cerramos el círculo volviendo al inicio, a Begin again, película que me ha servido de excusa para desparramar un rato. Una película que, sin tener la frescura de Once, deja un poso de buen sabor. Porque hay determinados momentos en los que sólo necesitas encontrar a alguien a tu lado que te diga que todo es posible y, sobre todo, que va a salir bien. Pero no nos pongamos pretenciosos porque, en el fondo, volveremos a empezar en otro sitio. Nos vemos.

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2 thoughts on “Begin again (o la gracia de volver a empezar)

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