Café contra caña. No hay combate

“¿Tomamos un café?”

Inocente frase. Cada vez que alguien la dice ya sé lo que me espera. Conversación sí, compañía también pero, ¿a qué precio?

cafe keep calm

– “Mejor quedamos un poco más tarde y tomamos una caña, ¿quieres?”

Esa suele ser mi respuesta. También lleva a una charla, que para eso estamos los amigos, pero puede ser un monólogo que promete. Porque yo voy a escucharte. Siempre. Pero una vez que ya lo has sacado todo, ¿habrá que darlo la vuelta, no? Y una caña puede llevar a algo más. Un café muere al tomar el último sorbo.

Piénsalo. Un café es pequeño, sabe a poco, no relaja.

cafe beatles¿De verdad puede acompañar una charla? Está mitificado. Un café da sed, seca la lengua, no te deja hablar. ¿Qué pides después si no es agua? ¿Y con qué se acompaña si no es con algo dulce? Vale, los míticos defensores del café y pincho de tortilla me diréis que estoy equivocada, pero sabéis perfectamente que os habéis acostumbrado a comer esa mezcla sin sentido. ¿Qué hacemos cuando la tortilla con pan se añusgue? ¿Beber un pequeño sorbo de café? ¿Dar un trago enorme? Reconocerlo. No tiene sentido.

1906 y música

 

Una cerveza es más polivalente. Sirve para cuidar un mal momento, para celebrar los buenos y para poner fin a un día gris. Te ayuda a dormir ¿o es ahí dónde empieza todo? Una caña se toma a cualquier hora. Es perfecta para el vermouth, se merienda y se puede beber toda la noche si la cosa va a más.

Y hablando de momentos, ¿a qué hora se queda a tomar café? ¿Las 4, las 5 de la tarde? ¿Quién es capaz de sacar a alguien de casa a esas horas? No confío en la gente que come pronto. Lo siento europeos y familias organizadas. El fin de semana es para el brunch, el vermouth y las sobremesas eternas. Cambio el café por un gin tonic. Sabes que tú también.

san frutos

Puestos a beber cerveza, la mejor es la Mahou del bar de debajo de tu casa, ese que siempre está abierto, que sirve para ver un partido, tomar algo rápido e incluso guardar tus llaves del piso si es necesario. Pero hay vida después de Mahou, mucha. Cada día tenemos más cervezas artesanas especiales, echas con mimo y con una historia detrás. Hay dos que a mi me encantan. San Frutos. Por contundente, por buena, por ser de mi tierra. Por arriesgarse, por crear, por ser valientes. Por el cariño que ponen a todo lo que hacen. ¿Os habéis fijado en el logo?

fábrica_maravillasSegovianos, sabemos de qué hablamos.

Otra que me encanta, ya en Madrid, es La Fábrica Maravillas. Por simpáticos, por didácticos, por cuidar tanto su cerveza. Por poner césped en la pared.

Ahí me tomaba hasta un café.

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2 thoughts on “Café contra caña. No hay combate

  1. En lo de las horas… completamente de acuerdo, la hora de la caña, muchísimo mejorque la del café, pero si hay que quedar, como si es un “chato de agua con palillo”
    Y qué decir yo de la cerveza, y si es tercio de Mahou 5 estrellas, mejor que mejor, en Segovia, no me falla J.C… siempre tiene, y bien fresquito!!! no hay cosa que quite más la sed.
    Pero no tengo que negar que el café, si es “solo, doble con hielo, no americano, con mucho hielo y en vaso ancho…ya, ¡triunfada!” y si no…: uno como el de mi amiga Bea jijijiji, que es más rápido.

    • Siempre hay tiempo para todo, pero nunca, nunca, en la hora de la siesta, ¡eso es sagrado! ¿Qué cerebro funciona a esas horas? A no ser que llevemos en la calle desde el vermouth, ya tú sabes.

      ¿Un tercio en el JC? ¡Valorseguro! Y el café… Que pida Bea antes, ¿verdad?

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