#unmesunlibro. Cómo se hace una chica

como_se_hace_una_chicaEsta semana terminé Cómo se hace una chica, el segundo libro sobre las cosas de la feminidad que la periodista Caitlin Moran ha publicado tras Cómo ser mujer. Lo he leído del tirón, consciente de que es un libro que no volveré a retomar en un tiempo, pero sabedora también de que lo estaba disfrutando, mucho. Porque Moran se marca un ritmo de vértigo a través de situaciones inverosímiles con las que, sorprendentemente, te acabas identificando, ya que toda esta historia se puede resumir cambiando tan sólo una palabra del título. Yo lo dejaría en Cómo se hace una persona.

No es nada nuevo, quien más quien menos ha pasado, y pasa, por el oficio de construirse a si mismo,  anteponiendo el qué quieres ser al cómo. Uno va aprendiendo, ya sabes, equivocándose, tropezando y esas cosas que nos pasan a todos y de las que Mr. Wonderful saca tanto partido. Johanna también, ella se convierte en Dolly Wilde a través de la música. Esa es su excusa, esa es su historia.

Hasta aquí, parece que seguimos sin leer nada nuevo, porque toda la lectura tiene como hilo musical la voz del adolescente que se encierra en su habitación a escuchar a ese grupo que sólo le entiende a él en el mundo, algo tan extendido como los millones de personas que lo hacen, aunque no por eso es menos especial. Cierto, aunque Johanna va más allá y se trabaja de forma exhaustiva una nueva personalidad muy definida a través de su empleo: es la crítica más joven del panorama musical del momento. Empieza la casa por el tejado, sí, ya decía que a veces qué pesa más que cómo, pero se centra tanto en la música que da gusto verle equivocarse.

La música es, pues, causa y efecto de Dolly Wilde. Le arropa para vestirle con un disfraz que le ayudará a presentarse ante ese mundo que va más allá de su barrio, del mismo modo que muchas otras expresiones artísticas se acercan a un nuevo público gracias a una melodía. Un tema suele ir vestido con una letra, esa que hacemos nuestra pero que devolvemos junto a miles de personas en un concierto. Para que esto ocurra hacen falta poetas, que tienen mérito. En ocasiones huyen de la coacción del estribillo y cambian su ritmo para componer con otra voz propia, un complemento a los vacíos que suele dejar una canción ¿o quién es capaz de resumirse en tan pocos versos? Guille Galván, de Vetusta Morla, se explaya en Retrovisores, poemario que, sin haberlo leído, ya me despierta curiosidad. Alguien que forma parte de algo que se ha construido a si mismo (seguimos con el tema) sin dar pasos en falso seguro que tiene mucho que contar. Igual que Nani Castañeda, batería de Niños Mutantes, que se relaja ahora en prosa en Mutante, por la gracias de Dios, editado por Chelsea, otros que saben un rato de todas esas cosas que nacen de la música (o para ella).

Mucho antes del video kill the radio star ya sabíamos que el binomio música e imágenes tenía que funcionar. Todos hemos puesto cara, normalmente la nuestra y bien favorecida, a la banda sonora personal. Todos, muy originales, lo hemos hecho influenciados por algún medio de comunicación. No está mal que nos enseñen, que nos cuenten un poco más y nos hagan idealizar aún más a ese artista recogiendo uno de esos momentos que, por irrepetibles, serán perfectos. Para eso están. Y si alguna vez el video killed the radio star, Internet lo ha hecho renacer. Cotilleando y cotilleando uno se cuentra con gente como Rafa Arinyo que lo hace bien, muy bien. O Wilma Lorenzo, que también, y me imagino que es porque bailan al ritmo de las fotos que sacan, no puede ser de otra forma.

Sin duda, sin música no hay poesía, se escuchen notas musicales o no, que no lo digo yo, que lo dijo el señor Aute hace unas semanas en el segundo de los lunes de tertulias del Teatro Español. “Si no hay música, el amor es un baile de genitales”, resumió. Es fácil por tanto dar un paso más y añadir que eso que mueve la música, eso que nace en la poesía, es lo que mueve la vida. Por eso no me extraña que Dolly Wilde naciera como crítica musical, era el camino necesario. Piénsalo, seguro que, sin saberlo, todos lo hemos hecho. Que no falte.

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One thought on “#unmesunlibro. Cómo se hace una chica

  1. “Eso que mueve la música, eso que nace en la poesía, es lo que mueve la vida.”
    ¡¡¡¡¡Por Dios, que no falte!!!!!!
    Grande, #n110.

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