Día mundial de la radio

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Decíamos ayer, allá por diciembre, que “ya volveré el año que viene”. Dicho y hecho. Superadas y olvidadas las fiestas navideñas, la cuesta de enero y (casi, casi) los exámenes, vuelvo a las andadas. Y en todo este tiempo, ¿qué? Si 20 años no es nada, ¿qué significan 75 días? Pues dependerá de qué hagamos con ellos, digo yo. A mí, como a Rajoy, no me ha cambiado la vida, pero tengo tres amigas a las que sí. Para mejor, como sólo ellas se merecen. Y lo que yo me alegro.

El cambio de año no ha cambiado mi vida. Las rutinas de inicios de diciembre son las mismas que sigo hoy y varios años ya. Eso pensaba al ver que Día Mundial de la Radio es trending topic. Normal, pocas costumbres están más presentes y son más automáticas que encender la radio, ahora la app del móvil, quizás. Levantarse y escuchar Hoy empieza todo para estirarse, A vivir que son dos días para tomarse las cosas con calma, que es sábado. La cultureta, por puro placer. Ritos semanales imprescindibles no comparables con lo que de verdad significa la radio en tiempos de emergencia. Ayer recordaba Angels Barceló que existe un programa cuya audiencia está presa. Literal. Las voces del secuestro, de Herbín Hoyos, en Radio Caracol acerca desde 1994 la vida de sus familiares a los secuestrados por las FARC en Colombia. Rutina robada que, ahora sí, reconocemos como vida: hijos que crecen, habitaciones que permanecen inmóviles recordando el día que alguien desapareció. Historias detenidas en instantes semanales que sostienen la esperanza de los secuestros, haciéndoles sentir partícipes de su propia vida cuando les han obligado a ser espectadores.

Simples rutinas nunca prescindibles: escuchar la radio, leer, comer, y beber, bien. Celebrar. Poco más, mucho si se hace con gente que sabe lo que se trae entre manos. Antonio Lucas, Manuel Jabois y Raúl del Pozo encuentran la diferencia en la inercia del día a día. Laura Ferrero, Nada Importa, Rodrigo Taramona y Les Petits Fondants ven donde aparentemente no hay. Y pintan la costumbre un poquito más bonita. Con cuidado, que Internet enseña la hierba siempre más verde en el timeline de los demás. Sepamos ver que no es césped todo lo que reluce. No ser capaz de entenderlo enciende la fustigación de una de las protagonistas de Los interesantes, de Meg Wolitzer, resumen de 40 años de una cotidianidad pretendidamente especial en constante pelea con la normal realidad. Monotonías personales, al fin y al cabo. Autocastigos inflingidos por no nacer sabiendo qué necesitamos porque, no nos engañemos, suele ser algo bien entendido como simple.

Benditas sean las rutinas, pues, como Benditos son los Jueves. Amén.

 

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2 thoughts on “Día mundial de la radio

  1. ¿¿y qué sería de nosotr@s sin la radio?? uffff… tendríamos que leer “cosas tan poco interesantes como esta…” , guiño, guiño!!!
    Y que la rutina es necesidad, no es que te guste o no, es necesaria para la buena circulación, como el Acenocumarol, dicesé, el “sintrón”, que decía mi abuela.
    Grande, #n110.

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