¿Es posible hacer periodismo ‘más allá de 140 caracteres’?

El oficio del periodismo va siempre acompañado de su faceta pública. Para todo. Desde la pérdida del anonimato a la propia esencia del trabajo. Un periodista no sirve para nada sin su lector, porque de nada sirve contextualizar la realidad para uno mismo. Estas reglas del juego estaban claras, muy claras, antes de la irrupción de Internet. Uno empezaba a trabajar en un medio escrito, una emisora o una televisión, y desde esa plataforma lanzaba su interpretación de los hechos. Tal cual. Ahora, ¿alguien tiene claro cómo funciona todo esto? Para intentar debatir sobre el tema, que no dar soluciones, la Fundación Mutua Madrileña ha juntado a varios periodistas y un titular en dos encuentros. El primero, celebrado a principios de mes, se llamó ‘Más allá de 140 caracteres’, y fue protagonizado por Manuel Jabois, Antonio Lucas, Rubén Amón y Montserrat Domínguez. Casi nada. El segundo reunirá a otros cuatro interesantísimos ponentes la semana que viene.

El Periodismo y sus protagonistas

Conseguí llegar a ese primer encuentro, y menos mal. Hora y media de debate sin gritos, de pocas interrupciones y argumentos interesantes. Un placer, de verdad. 90 minutos sin móvil porque lo que estaba pasando delante era mucho más interesante que lo que sucede detrás de la pantalla, por mucho que quisieran que jugáramos con los hastag.

Un tiempo, en resumen, para escuchar y pensar, que la vida significa mucho más que hablar. Y el periodismo también. Por eso se agradece que Internet haya permitido escuchar y saber quién lee qué noticias, incluso si llega al final de las mismas. Algo que, al mismo tiempo, da miedo, mucho miedo. Pánico, incluso, porque no creo que un periodista tenga que dar al lector lo que quiere, más bien tiene que darle todo lo que necesita para estar informado de verdad. DE VERDAD. Temor que también va acompañado de un recelo egocéntrico, de ese que todos tenemos pero que los periodistas aún cultivamos más: el miedo a que lo que hacemos no sea tan trascendente.

Todos los amigos que trabajan en medios de información cuentan cómo se leen unos a otros con verdadero interés, envidia de la buena y admiración. No sé en qué orden. Siempre me hubiera gustado saber cómo les leen a todos la mayoría de los lectores, los que no aparecemos en sus páginas. Desde mis abuelos al camarero del bar de enfrente. Quizás Google Analytics revele que ese artículo del que estamos tan orgullos no fue para tanto. Por eso nos da verdadero pavor caer en la dictadura de los números. De los de Google y de los euros, de ambos. “La tragedia es pelear por ser la noticia más leída”, concluyó uno de los periodistas allí presentes. Estoy completamente de acuerdo. La nueva locura de cualquier tronista no puede competir con el análisis sosegado de la situación política actual. Ni en tiempo, ni en espacio, ni en intención. Ahora me da absolutamente igual lo que diga Analytics.

Interesantes contradicciones que convierten estos miedos en verdadero interés cuando Internet amplifica esas nuevas formas de participación para los antes pasivos lectores. Ahora podemos dialogar, compartir y, sobre todo, proponer. Es adictivo ver cómo muchos medios replican los trending topics tuiteros o los contenidos más compartidos de cualquier red social. No creo que ésta sea la labor de ningún diario, no me queda muy claro si se ha entendido bien el papel de la prensa digital, pero me parece realmente interesante tener la posibilidad de proponer. Y de que el periodista escuche. Y que a su vez proponga a otros. Cuando medios y lectores seamos lo suficientemente maduros para ejercer este derecho, ambos ganaremos en contenidos e implicación. Porque no se trata de pedir por pedir, que no. Se trata de ofrecer y demandar con responsabilidad. Con honestidad. Y asumiendo el esfuerzo que implica querer saber. Volvemos al principio, la vida es mucho más que hablar.

En fin, nuevas reglas para nuevos tiempos. También para nuevos periodistas, que llegarán con la lección no sólo aprendida, sino interiorizada como audiencia multimedia que son. Eso sí, espero que nunca, nunca, un emoticono aparezca en ningún titular. Hay fronteras que ni la flamenca del whatsapp puede cruzar.

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2 thoughts on “¿Es posible hacer periodismo ‘más allá de 140 caracteres’?

  1. Estás hablando de #laflamenca!!!! #caritadeterrormanosenmofletes o en su defecto #monetetapandoojosuoidos.
    Algún partido político saldrá que reclame a dicha señorita como logotipo, para hacerse l@s modern@s!
    Ten cuidado o te quemarán en la hoguera, por bruja!!!!!!
    Mira que hablar también de #tronistas…, ya leímos tristemente, no hace mucho en twitter, que hay defensores acérrimos. #caritadeMIRAQUEERESBOB@
    #besodelabiosrojosgordos #besodelabiosrojosgordos #besodelabiosrojosgordos

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