#Listaspara… cazar con Shazam. Primera parte

Shazam, un cajón desastre musical

Qué sería de nosotros sin aplicaciones móviles. Sorprende darse cuenta cómo pequeñas cosas que hace dos años que no sabíamos ni que existían, hoy son completamente imprescindibles. Compras online, consultas bancarias, correo electrónico, redes sociales, información… todo está dentro de nuestro smartphone para consultarlo siempre que tengamos batería (oh, si se acaba, ¡gran drama del mundo moderno!). Y digo yo, ¿no podríamos esperar un poquito a llegar a casa para hacer todo esto? No, no siempre es posible. Si escuchas una canción que te encanta y no sabes de quien es, hay que cazarla. Inmediatamente. Y para eso está Shazam.

En el coche, viendo la tele, en un bar, un concierto o algunas tiendas, Shazam se convierte en ese amigo que siempre, siempre, sabe de quién es esa canción. Incluso de qué álbum. Es más, la tiene y te la pasa, ¿qué más se puede pedir?

Este mes quiero compartir algunas de mis capturas musicales. Esas que a veces repites y repites y otras sobre las que te preguntas qué está haciendo esa melodía aquí. Empezamos por las primeras:

A un minuto de ti, de Mikel Erentxun. El primer casette que me compré con los ahorros de mis propinas fue un recopilatorio de Duncan Dhu, por eso le tengo tanto cariño al señor Erentxun. Por eso y por sus chupas vaqueras.

Bigarren Eskuko Amets, de Berri Txarrak. Por supuesto que no entiendo la letra, no sé quienes son pero, ¿realmente importa?

Europa Superstar, de La Casa Azul. No tengo ni idea de qué hace esta canción aquí ni en qué momento la cacé… teniendo en cuenta que La Casa Azul sólo me gusta para bailar, puede ser que la pillara con alguna copa encima

Lola, de Pastora. Solía bailar esta canción con mi amiga Raquel sin saber que que iba a ser premonitoria. Ahora es ella la que se pasea por Barcelona.

Saturday Girl, de Cycle. Con ese título y ese ritmo, ¿quién quiere saber más? Sábado noche, lápiz de labios rojo, minifalda negra y coche volviendo a casa por Castellana.

Fandango de la libertad, de Grupo de Expertos Sol y Nieve. Un clásico interpretado por los clásicos.

A Horse with No Name, de America. Las series son carne de Shazam. Un salto, volumen a tope y pillada. Esta canción huele al desierto de Breaking Bad.

Palm Trees, de Baxter Dury. Un ritmillo pegadizo, perfecta para ponerla mientras cocinas y sentirte tan especial en tu cocina como ella bajo las palmeras.

Accidental Song, de The magic numbers. No recuerdo ni cuándo, ni cómo pero, sobre todo, por qué.

Lo nuestro, Havoc. ¿Lo único es lo nuestro? Casi mejor que no, sería aburrido. Pero estos chicos lo cantan tan bien que en algún momento lo habremos sentido así.

Heart in your Heartbreak, The Pain of Being Pure of Hearts. Melodías buenrrollistas para hablar de dolor, de amores rotos. Un clásico del pop muy bien logrado de nuevo.

There she goes, The La’s. Es genial que las cosas no siempre sean lo que aparecen, ¿quién es ella?

Summer Noon, Tweedy. Cada canción que canta te recuerda a un amigo, alguien familiar. Podría ser la banda sonora de cualquier tipo normal. Y siempre hay algo que deja un muy buen sabor de boca.

Jesus, etc, de Wilco. Otro ejemplo de la familiaridad del señor Tweedy, ahora con Wilco.

Disarm, The Smashing Pumpkins. Las cuerdas épicas de esta banda ya me conquistaron en los años adolescentes del Tonight, Tonight. Escucharlos me hace sentir siempre pequeñita, que tampoco viene mal.

Y poco más, por si quieres escuchar la lista completa en Spotify.

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