Noviembre

noviembreNoviembre confirma lo que octubre lleva un mes avanzando, vamos, que la luz se marcha cada tarde un poco más temprano. Aún así, no puedo evitar que me guste este tiempo, más aún cuando parece que el que no tiene ninguna prisa por llegar es el frío. Pero llueve, poco, pero algo llueve, y algunas mañanas nos levantamos arropados por la niebla. Otoño puro. Es momento, pues, de recogerse, de empezar a comer caliente. Afortunados los que cambian ahora terrazas por chimeneas, que noviembre suena a eso, a chisporreteo de leña. ‘Crisp air’, dice @guardian_el_ que lo llaman los americanos, expertos en poner nombres que siempre venden un poquito más. Qué arte. @guardian_el_ condensa todo ese aire crujiente en una playlist de spotify que también a mí me suena  a cálido noviembre. Igual que la letra de Let’s Stay Together, quizás algo más fría si la versiona Low, pero igual de inocente.

Pero volvamos a casa, aunque allí no tengo chimenea por lo que el plan hogareño pierde un poco, qué le vamos a hacer. Habrá que salir a buscar ese chisporreto fuera. La Fundición, en La Granja, es un clásico. Puro crisp air, que diría aquel. Pero para buen (e intenso) plan, el Otoño Enológico de la Fundación Caja Rural. Las catas y menús organizadas, normalmente acompañadas de música, nos hacen invernar al modo argentino. Mucho más placentero, si señor. Y si alguien es más de hacerlo en casa, además de los mercados  y tiendas de barrio, puede buscar alimentos de calidad en el Mercado Ecogológico que se celebra el primer sábado de cada mes en la plaza de San Lorenzo. Ahora que parece que vivir es cancerígeno, quizás deberíamos preguntarnos dónde y cómo compramos, que cada día está más claro que el sentido común es el menos común de los sentidos.

Invernemos como los argentinos, también, hacia dentro. Opciones hay muchas. La Cárcel o el Palacio de Quintanar siempre presentan un buen menú, pero el plato estrella del mes de noviembre se concentra en MUCES, que ofrece gastronomía, música, talleres culturales, exposiciones, coloquios y, por supuesto, cine europeo. Y homenajes. Este año se acuerdan de Alfredo Landa y de Suecia, país invitado. No deja de ser curioso volver a encontrarnos a esta pareja, Landa y las suecas, en los tiempos en los que nos replanteamos la idea de Europa, como el fantasma de los momentos previos a la plena integración española en ella. Asociaciones (y pajas mentales, por qué no) que hacen posible que el resultado de sumar un par de unidades sea mucho más que dos. Bien lo sabe Chema Madoz, artista experto en este surrealista cálculo de insinuaciones cuyo resultado nos espera en el Esteban Vicente. El museo albergará hasta enero su propuesta, que nace y juega con la realidad siempre en blanco y negro. Imprescindible.

Esto de descomponer, proponer, sugerir y, sobre todo, no imponer es una virtud actualmente denostada, como justifica la desaparición de la filosofía como asignatura obligatoria. Por eso me parece tan oportuno el reconocimiento que este año hacen los Ondas hacia algunos de sus premiados. Preciso y necesario. Porque  A vivir…, Carlos Alsina y Angel Carmona demuestran que el periodismo riguroso está muy lejos del sectario, que la cultura interesa (mucho) y que no hace falta gritar para que te escuchen. Enhorabuena pero, sobre todo, gracias. Y como de planes para noviembre estamos hablando, si aún no lo hacen, prueben a escucharles, de verdad.  Lo hagan frente a la chimenea o no.

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2 thoughts on “Noviembre

  1. Pues como mandes!
    La chimenea la pongo yo,vale? para compartirla con amig@s, chuletón de carne de calidad, que en Segovia hay buena, no, MEJOR, y buen vino, para que ese “crisp air” suene a chisporroteo, que da más calor.

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