Pequeños grandes descubrimientos

Me gustan las ciudades pequeñas, con gente sencilla, vidas aparentemente pequeñas pero, sobre todo, problemas pequeños.

grandes melodías en envases diminutos

grandes melodías en envases diminutos

Me gustan los sitios en los que no se habla de grandes ideales políticos provocados por enormes términos macroeconómicos en inmensas aglomeraciones de gente.

Quiero que mi rutina se llene de inesperados encuentros con intensas conversaciones en rapidísimos cigarros consumidos juntos y breves trayectos.

Quiero que mi vida no se planifique a través de grandes eventos cerrados mensualmente en colmadas agendas marcadas por carísimas tendencias.

Necesito que la vida cultural sea accesible en pequeñas distancias, precios, audiencias y esperas. No necesito grandes musicales ni semanas enteras de carteleras saturadas con entradas imposibles.

Soy feliz cuando descubro joyas cinematográficas en pequeños centros culturales que, en principio, no son salas de cine. Así, cerca de casa, sin atascos, tiempos, problemas de aparcamiento o esperas. Porque sólo así se disfruta The Matchmaker, de Avi Nesher. Despacio, sin prisas, enseñando a través de la rutina, las búsquedas diarias y los actos de cada uno aquello que nos hace grandes. Porque somos lo que hacemos, no lo que decimos, hacemos aquello que la vida nos deja hacer. Avi Nesher lo plantea sin aparentes grandes aventuras, conflictos o dogmas, si no a través de pequeñas rutinas con grandes consecuencias.

Soy muy feliz cuando veo que si se quiere, se puede. Si hablamos de pequeños grandes logros culturales, el festival de cine Future Short tiene que estar. El 3 de diciembre en La Cárcel.

Soy feliz cuando puedo disfrutar de un artista en directo. Literal. De un único artista. Un aparentemente pequeño Ariel Rot en una sala de reducida capacidad pero con una audiencia completa. Un artista bajito, delgado, más bien flaco. Con su guitarra, su piano y un micro. Y sus gafas de sol, pero no por roquero si no por necesidad. Con la franqueza de admitirlo y no posar. Con sus letras sobre pequeños romances que no son más que los grandes jirones que hacen que la vida, por si sola, merezca la pena. Para vivirla color de rosa.

Esos son los pequeños grandes problemas sobre los que yo quiero hablar: los reales,los personales. Aquellos sobre los que puedo actuar y no sólo llorar. Esos que se viven en ambientes pequeños porque, cuando se agrandan las distancias, lo hacen también los límites. Y si no ves el final, ¿cómo empezar por el principio? Podemos aplicarlo a la cultura en Segovia. También a la vida en cualquier parte.

Hagamos las grandes cosas pequeñas. Sólo así podremos cogerlas en la palma de la mano. En una idea. En el corazón.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Google+Email this to someone

2 thoughts on “Pequeños grandes descubrimientos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.