Periodismo en campaña electoral

Imagen: La verdad por Groovy Mutation. www.culturainquieta.com

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Hace un par de días leía en Acueducto2 que la plantilla de redactores, fotógrafos y técnicos de El Adelantado de Segovia “se acoge a la cláusula de conciencia y se niega a firmar informaciones que son modificadas por la empresa y asesores exteriores para cambiar su sentido y transmitir ideas incorrectas” durante toda la campaña electoral. Así, literal. No sé si me sorprende más que esto realmente suceda o la denuncia pública que han hecho los periodistas porque, me puedo imaginar, asesores así existen en todas partes, o no me explico informaciones como la publicada en El Mundo cuatro días antes de las elecciones, por poner un ejemplo. Así, sin más. Parece que hay cierto periodismo que también está en campaña electoral.

Entiendo que los medios de comunicación no dejan de ser compañías privadas cuyo objetivo es ser rentables, ya que todos trabajamos por dinero. También los periodistas. Creo que hasta ahí estamos de acuerdo, por eso puedo entender que sus directivos se alineen con quien más les convenga. Pero se les olvida que la mercancía que ellos venden no se come ni se usa, se lee y se piensa. Se basa en la credibilidad, y ésta sólo puede ser defendida por los profesionales independientes que allí trabajan, sin correcciones ni cartón. Claro que, ¿dónde están esos periodistas? Gran parte de ellos está fuera del sector, porque ahora prima esa rentabilidad sobre la credibilidad. No sé si quedará algún periódico, radio o televisión en España que no haya echado a miembros de su plantilla durante los últimos años, a veces con criterios tan profesionales como la edad. De seguir así, mañana les echarán por ser rubios o morenos, qué más da. Total, para qué quiere la rentabilidad periodistas veraces o críticos, eso le interesa más a la confianza, y parece que a veces no pinta demasiado. 

Pero sin periodistas no hay periodismo, es de cajón. Sin redactores, técnicos y fotógrafos con formación y tiempo suficiente para buscar la noticia donde realmente nos interesa a todos, contrastar fuentes o buscar otro punto de vista no habrá pluralidad informativa. Y sin esta variedad, evidentemente, no habrá crítica. Sin todos estos ingredientes, ni habrá periodismo ni lectores, que son los que hacen que a la rentabilidad le cuadren las cuentas. A no ser que junto a las noticias queramos comprar una vajilla, una colección de dvd o un chubasquero cada vez que vayamos al quiosco, ese lugar que se parecerá más a un todo a 100 y no a lo que tendría que ser. Quizás es que ese es el nuevo negocio y yo aún no me he dado cuenta. De ser así si, entonces sí que es verdad que a la rentabilidad le sobran periodistas.

¿Y todo para qué? Para poca cosa. Para que un grupo de profesionales se juegue su trabajo cada día, pensando en no aumentar las estadísticas de desempleo cada vez que escribe una palabra, porque eso también está feo en esta España en campaña electoral. Para que el público confíe cada vez menos en estos medios y se informe por otros, algo quizás más fácil ahora que hace algunos años, haciendo perder así ingresos y lectores a las empresas informativas tradicionales. Quién sabe por qué se están haciendo las cosas como se están haciendo. Puede que sirva para que los políticos y asesores de algunos partidos hinchen el pecho y levanten la voz en la próxima reunión del Gabinete de Campaña con ciertas portadas de periódicos en la mano. No sé si servirá para algo más, quizás lo sepamos el próximo lunes, cuando tengamos que volver a limpiar nuestras ciudades y pueblos de los carteles electorales impresos con las sonrisas, aquí sí, de nuestros políticos. Otra cosa igual, ¿para qué servirá? Con la de gente que hay en este país con más méritos que algunos candidatos para decorar las farolas de nuestras avenidas.

Mientras tanto, denuncias como las realizadas por los empleados de El Adelantado de Segovia y recogidas por las diferentes asociaciones de prensa me hacen pensar que se puede hacer mejor, que seguro se hará mejor, porque hay profesionales que así lo quieren. Lo que no tengo tan claro es si seguirán trabajando en los medios de comunicación en los que lo hacen ahora. Ni siquiera si publicarán como lo hacen ahora porque, ¿dónde quedará el periodismo si las empresas informativas siguen poniendo otros valores por encima de la credibilidad? Yo no quiero leer esas noticias en las que gente rica paga a otra gente rica (que no suelen ser los redactores, no nos equivoquemos) para que nos cuenten a todos que la culpa es de los que son más pobres que nosotros, como dice la foto que abre este texto.

Mientras tanto, como iba diciendo, la semana que viene la Asociación de la Prensa de Segovia entrega el premio Cirilo Rodríguez a otros tres ejemplos que demuestran que hay huecos donde se hacen las cosas de otra manera. Y lo celebra además como mejor saben hacerlo los periodistas y fotógrafos: con palabras (recogidas en las VIII Jornadas de Periodismo en lo global en la Universidad María Zambrano) e imágenes (con las exposiciones De fotógrafos para fotógrafos y Syria 2011-2015 en el Palacio de Quintanar). Disfrútenlo.

 

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2 thoughts on “Periodismo en campaña electoral

  1. Cuidado mundo!!!! Aún hay gente que no se “amilana” y dice lo que piensa alto y claro, y sabe lo que dice. Ni a un lado ni a otro, al de de verdad:
    eso es un periodista #nodigomás

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