#unmesunlibro: Rayos, de Miqui Otero

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Llega julio y con él el calor, las tormentas, el tiempo extra que regala el horario de verano y, como si de Año Nuevo se tratara, las buenas intenciones. Mi propósito, evidentemente, será intentar publicar de vez en cuando. No marco fechas porque  ya llegará septiembre para recordarme que se me ha pasado. Evito así repetir tropiezos con piedras físicas para resbalar con planes incluso antes de ser realizados. Así es la vida virtual, mancha menos pero ilusiona más. Como la juventud. Como Fidel Centella. Como los Rayos de Miqui Otero.

Fidel tiene veintipocos, estudia periodismo y tiene todo por hacer. Envidia verdadera, sí. Pereza absoluta, también, pero leerlo y no vivirlo entretiene. Y enternece. Mucho. Fidel busca un puesto adulto sin querer salir de su barrio, sin dejar de ver los rayos de Montjuic, porque si lo hace se pierde y puede tardar horas en volver a casa.

Quiere crecer también rodeado de los amigos de la escuela,  se niega a dejar de ver cada día la cara de los tres Rayos con los que comparte piso. Estos Rayos que le llevan de vuelta hacia el confort infantil que, por conocido, añoramos al cerrar nuestra infancia. El mismo que no hemos elegido pero es el nuestro, el de toda la vida, aunque ese tiempo se resuma en sólo 20 años. Ese que escuece como el agua oxigenada que echaba tu madre en un raspón en la rodilla. Pica, pero cura y nos recuerda que estamos protegidos por la falta de responsabilidad.

Fidel se cobija allí sin decidir dónde quiere ir porque sabe que se perderá, también en sus deseos. Y eso asusta,  le entiendo. Quizás el miedo no sea el motor de avance vital con el que soñamos a los quince años, pero funciona. Y hay que respetarlo, porque “a nadie le gustan los cobardes, pero sí aprecian a los que son valientes cuando confiesan su cobardía” (Miqui Otero, Rayos). Quizás crecer sea entonces vivir con ese miedo sintonizando Radio Llorón cada día para saber que está ahí, cerrar los ojos y dejarle tomar decisiones que aunque nos aterren, sintamos que por necesarias, son el único camino.

Porque si no hay nada que perder no hay miedo. Y si no tengo nada, ni nadie que perder, vivo en el miedo. Miedo escénico. Miedo verdadero. Juan Sin Miedo.

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2 thoughts on “#unmesunlibro: Rayos, de Miqui Otero

  1. Y como he leído por ahí…qué agusto estamos esa “zona de confort” y que yo me niego a abandonar.
    Siempre, grande #n110.

  2. Uy, pues abrir tu negocio es dar un salto inmenso fuera de esa zona. A veces mo hace falta irse muy lejos para salir de ahí.

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