Subterfuge. #Listaspara… volver a la adolescencia

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Adolescencia: edad del pavo. Instituto: primeras salidas. Pubertad: amigos. Juventud: bueno, ahí seguimos a nuestros treinta… Si me mencionan cualquiera de estas palabras automáticamente recuerdo momentos importantes de aquella época: mi grupo de amigos, los primeros ‘todos’, miedos, inseguridades y libertades. Pero si escucho la banda sonora de aquellos años, duela o no, no puedo dejar de sonreír. Porque la música, la buena, sólo va unida a grandes momentos. Si no es así mejor me autoengaño y lo borro, no me vaya a estropear una buena canción. Las malas, simplemente, no cuentan.

Por eso me ha gustado tanto la exposición del 25 aniversario de Subterfuge que ahora mismo alberga La Cárcel de Segovia. Porque desde que entré, vi los primeros carteles y escuché el primer hilo musical de la historia en condiciones, no paré de sonreír. Eso es lo que llega.

Podríamos hablar largo y tendido sobre esa excepción que Subterfuge es y sigue siendo, con sus luces y sus sombras. Podríamos seguir mitificándoles como hito empresarial independiente. Hablaríamos de la infinidad de grupos que en algún momento han formado parte de este lío. Podríamos reflexionar sobre cómo Subterfuge ha cambiado y cómo lo hemos hecho nosotros a la vez. Pero eso ya está más que hablado y, aunque hoy esté un poquitín nostálgica, no quiero pensar sobre todo lo que han crecido nuestros grupos porque, al mismo tiempo, lo he hecho yo con ellos. Y cuesta ver cómo los que van renovando el panorama musical son mucho más jóvenes que yo…

A estas alturas de la vida, casi prefiero ver a Subterfuge como un ejemplo de resistencia, de adaptación al cambio (o resiliencia, como ahora dicen tantos gurús), de nuevas oportunidades y, sobre todo, de trabajo duro e inteligente. Muy listo. Así quiero verme yo a mis treinta y…

Pero de poco sirve tanta paja mental si cuando les escucho no pienso en nada más. Y no paro de sonreír. Como un adolescente. Bendita inconsciencia.

Por eso paro ya y os dejo esta propuesta, esta lista para volver a la adolescencia. Disfrutadla si queréis.

Chup Chup, de Australian Blonde. Todos quisimos vivir como Carlos para ver que no merecía la pena.

Siempre pienso en ti, también de Australian Blonde. Amores y rarezas musicales. Pura adolescencia.

A scratch in my sking, de Sexy Sadie. Pero qué bien que sonaban estos chicos…

La Cara noroeste, de McEnroe. “Hoy voy a cantar las canciones de tu vida para intentar que no te sientas perdida”, dicen en esta canción. Sería la canción perfecta para un día como hoy.

Train, Undrop. Una canción que arrasó como un tren que nunca se detuvo en la estación. Hace quince años, eso nos parecía una eternidad.

– Al amanecer, los Fresones Rebeldes. Cuando las noches eran interminables, con o sin tacones.

No sé qué me das, Fangoria. Noches locas, mañaneo. El cuerpo ya no aguanta tanto, ni con lo que da ni sin ello.

Serenade de Dover. Un antes y un después. Nosotras también podemos.

Madness de Marlango. Ya íbamos creciendo y descubriendo que la ropa que se puede planchar merece la pena.

Crime, Nawjajean. No editó este disco con Subterfuge, pero siempre me recuerda lo importante que es hablar inglés… ahora lo chapurreo un poco más, y entenderlo me destrozó esta canción.

No puedo vivir sin ti, de Los Ronaldos. Seguimos creciendo y amueblando casas de Ikea. Ahora que tengo que tengo una mudanza en vistas, sé que no lo volveré a hacer.

All my best, de Tuya. Reciente descubrimiento. Hipnotizan.

– Chasing Ilusions, de Annie B Sweet. Crecer como lo hace ella no es crecer. Buen vino.

Owners the world, de Arizona Baby. No necesitan comentarios.

Bye Fear, Hi love, Neuman. Intentemos que sea el momento actual.

Aquí tienes, por si quieres escuchar esta lista de Subterfuge del tirón.

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