#TeVi

Un ejemplo de #TeVi en la estación de Legazpi. Foto: @radio3_rne

Un ejemplo de #TeVi en la estación de Legazpi. Foto: @radio3_rne

Madrid es su Metro. Debajo de la ciudad se desliza otro mundo que, en cierto modo, es más real que el de la propia superficie. Si viviendo sobre la capital quemamos el tiempo, en el Metro simplemente pasa sobre nosotros. Si fuera suena el tráfico, dentro está la música. Si arriba sólo nos roza el aire, abajo parece que nos falta a causa de tantos abrazos anónimos. Si en la calle la gente camina con prisa, en el vagón hay pasajeros que todavía se miran a los ojos. Y entonces, #TeVi, exactamente ahí. Y el Metro dejó de avanzar.

Lagaleríademagdalena hace tiempo que disfruta con todas estas miradas que suceden donde los demás  no vemos nada. Quiere que también lo hagamos, y por eso vuelve a abrirnos los ojos repitiendo #TeVi, una exposición efímera compuesta por algunos de los tweets etiquetados con ese hastag. Tienes hasta el 19 de abril para participar. Quién sabe, quizás protagonizarás sin saberlo un #TeVi que decore las paredes de una estación de Metro. O puede que te enteres, y tu exposición no sea tan fugaz.

Yo también #TeVi, allí, parado, con un móvil entre manos. Hace años irías con un libro del que me hubiera gustado hablar. Otra vez tocabas la guitarra y yo quería cantar. La última, leías el periódico. Seguro que alguna vez tú también #HasVisto en el Metro. Un golpe fulminante, como el tren entrando en la estación. No creo que me equivoque si digo que hay un porcentaje muy alto de que un #TeVi suceda en el Metro, pues allí sí que nos permitimos mirar. Por unos minutos (a veces horas) no tenemos cobertura, ni prisa, porque llegar antes o después no depende sólo de nosotros. Las distancias madrileñas nos obligan a hacer una parada mental entre tanta parada física. Hay quien lo odia, hay quien se aburre. Otros buscan esa pausa incluso en la superficie, porque saben que es ahí, sólo ahí, detenidos, donde vivimos de verdad. Sin distracciones, sin placebos, sin copas vacías de contenido. Son esos momentos de inmovilidad física donde te das cuenta de qué es lo que te mueve hacia delante. O atrás.

#TeVi aquella mañana sólo porque, parada, me detuve a mirar. #TeVi pero no fui capaz de decirte nada. Sí, #TeVi y no hay día que no lo recuerde. #TeVi y desde entonces guardo esa mirada congelada, perfecta simplemente porque no hubo otra detrás. Nunca sabré qué pudo pasar, ni para bien ni para mal. Pero si no lo hubiera soltado, sería uno de esos momentos que te sentencian a vivir condenado. Porque para eso está un ideal, para no tocarlo y guardarlo. Para mantenerlo y modelarlo como buenamente podamos en nuestro banco de recuerdos.

Sin embargo, la perfección se rompe de tanto usarla. Se mancha, se gasta, se descubre antónima por incorrecta mientras nos enseña a quererla más. Con ternura, complicidad. Con el abrazo que sabe al hueco ahí construido, ese que no está completo si no se adapta al otro cuerpo. #TeVi, en definitiva, y te dejé marchar para no romperte. Otro #TeVi llegó a ocupar tu lugar. Aprendí la lección, y esta vez no lo dejé escapar. Porque parar de vez en cuando es necesario, pero siempre, siempre, para permitirte saltar.

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4 thoughts on “#TeVi

  1. ¡Cuántas cosas me has hecho evocar! Siempre digo “es mucho más agradable el autobús que el metro”, y nunca voy en autobús… Me gusta meterme ahí debajo. Llevo tantos años cogiendo el metro que he hecho investigaciones sociológicas, me he enamorado más de cien veces, me han pillado las puertas un par, he fumado en los vagones borracha, sé diferenciar los distintos tonos de la ocarina, etc. Y cada metro es como cada persona, el de cada ciudad tiene su olor.

    • ¿Ves? Al final una vida entera transcurre ahí debajo… De nosotros depende aprovecharla y, por lo que veo, tú lo has hecho. Un besazo

  2. No voy a comentar esto mucho, ya que cuando llevas vendas en los ojos para no ver…
    ¡¡¡¡¡A Madrid no se le puede mirar a los ojos!!!!! hay que agachar la cabeza, o mirar sólo los zapatos de la gente, y retroceder despacio, como en un encontronazo con un gran oso.
    Aunque, ¿qué más da ir ciego? si vas de la mano de alguien que te guía y que te enseña pequeños rincones, como pequeñas teterías de la Plaza de España o garitos de moda en Serrano,41…momentazos.

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