#unmesunlibro. Blitz, de David Trueba

blitz, un relámpago de libro

Todos, todos, estamos hechos de historias. Más grandes, más pequeñas, más bonitas o más feas. Pero historias todas con un principio y un final. De nosotros depende darles la importancia que realmente tienen, cosa que no siempre hacemos. Así nos va.

“Disfruta hoy de las pequeñas cosas, porque algún día te darás cuenta de lo grandes que eran”.  La cita no es mía, es de Antonio Porchia, y la he encontrado en el blog Cosas Pequeñas. Me gusta esta frase, que no por evidente es recordada cada día. Lo comparto y, por eso mismo, disfruto mucho con las obras de David Trueba, porque él sí que se toma los detalles en serio, y lo hace desde un punto de partida que nos quita méritos y, por lo tanto, importancia.

Blitz comienza con un error, un mensaje de amor a un destinatario equivocado. Duele. Mucho. Porque son precisamente los momentos que no esperas los que te ponen del revés. Una ruptura, un despido o una despedida, uno nunca está preparado para ello. Lo damos vueltas, contamos y requetecontamos buscando una explicación lógica que nos evite asumir que no somos imprescindibles. Ni para el otro, que nos deja ir, ni para nuestra propia historia, de la que, a veces, no somos ni siquiera guionistas.

Dentro del concepto ‘pequeñas cosas’ David Trueba también incluye nuestras envidias y miedos. Enseña todas estas emociones que nos empeñamos en esconder y que muchas veces nos provocan más que los sentimientos más nobles. Los protagonistas de sus libros suelen serlo por ser humanos, un poco cutres a veces. Un poco como somos todos. Por eso, al mismo tiempo nos reconfortan, porque nos enseñan que nuestras pequeñas miserias son más universales de lo que creemos. O eso es lo que me gusta ver a mí.

De amor y desamor, de prejuicios, soledad y miedo al paso del tiempo me habla Blitz, su último libro. Emociones tan reales como aparentemente banales si no se han sufrido. Y vivido. Aunque Trueba consigue acercarme a aquellas amarguras que, por suerte o por falta de tiempo, aún no sé lo que significan.

A mi me han dejado. Y yo he dejado. Y sé lo mal que se pasa en ambas situaciones, los errores que se cometen y las palabras que se sueltan (porque se sueltan, no se dicen). Hace tiempo que pasó, pero necesito reconocerme en los orgullos absurdos y los odios que Trueba escribe en su protagonista para entender, para recordar. Para no repetir.

Pienso en Helga, en cómo se hace mayor ahora que a mí también me pasa (aunque en el fondo sepa que la cosa aún va de broma). Pienso en ese momento en el que las mujeres “nos hacemos paisaje”, valorando si será tan importante o no. Pensando también por qué a ellos no les pasa. Que no se me olvide que no es tan importante.

Seguimos. El concepto de paisaje como fondo también protagoniza sin quererlo otra manera de poner los pies en la tierra: aceptar que lo que sabemos hacer no es tan importante. Estudié Periodismo, sé de lo que hablo. Escribir no sirve de mucho en mi nueva vida profesional, pero a mí me mantiene a flote en la personal.

Por dualidades como éstas me gustan las historias de David Trueba. Porque están llenas cabezonerías, inseguridades y miedos. Miserias, como ya he dicho, me han hecho aprender de verdad. Porque los héroes no nacen, son mitos que se construyen desde una impuesta perfección. Y para eso ya está el Photoshop. Yo prefiero quedarme con los mortales, esos que nos reconocemos donde nos duele. Y nos sonreímos por ello.

En todo esto pienso yo cuando recuerdo Blitz. Seguramente no tendrá nada que ver con lo que leerás tú, pero aprovecha para echarlo un vistazo esta Semana Santa. O escucha lo que ve en Blitz David Trueba. Te lo cuenta el mismo en Carne Cruda.

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2 thoughts on “#unmesunlibro. Blitz, de David Trueba

  1. Porque un poco de “carpaccio” no vendrá mal, aunque yo soy más de “chuletón” ;) #cosasdehumanos

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