#unmesunlibro. La dama de provincias prospera, de E.M. Delafield

Estoy a punto de terminar un mes y un libro. Abril, estrenado por la Semana Santa, terminado con una víspera de festivo de puente y cortado hacia la mitad por el Día de la Comunidad, es el mes perfecto para leer La dama de provincias prospera, de E.M. Delafield, editado por Libros del Asteroide. Abril, el mes robado, el de las aguas mil. Tan superficial y mentiroso como el inicio de la primavera, tan normal como cualquier otro mes del año. Tan pretenciosamente divertido como nuestra dama de provincias.

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Escrito en 1932, el libro es la segunda parte de una recopilación de columnas publicadas con gran éxito en un diario inglés. Esta Carrie Bradshaw británica, con la ventaja que otorga haber escrito 60 años antes que la famosa ficción es, además, menos romántica y más mordaz. Y, aunque nos duela, más moderna que los textos que leemos en muchas revistas de hoy. Delafield es escritora, novata en los círculos sociales y literarios londinenses a los que intenta acceder aparentando ser como ellos. Así, corre detrás de las modas, se preocupa y compra ropa en la que, finalmente, sólo se fija ella. Compara tanto su estilo de vida como su propia familia con la liviana imagen social que percibe en esos ambientes, poblados de predecesoras de egobloguers con novios fotógrafos. Balanceos triviales para los que antes había que salir a la calle y ahora sufrimos cómodamente en casa a través de Instagram.  Pero ella es tan inteligente como para utilizarlo, reírse y, lo que es un poco más difícil, autocriticarse. Delafield exprime limón en la llaga con pensamientos muy sagaces que no llega a verbalizar. Imaginamos que su cara nunca refleja lo que está pensando. Es ahí donde nos gana, donde nos vemos reflejados. Ahí es exactamente donde quiere llevarnos. Y es que aunque sepamos que la sinceridad está sobrevalorada, muchas veces nos gustaría dejar escapar esas palabras que guardamos en una lengua mordida a veces por la timidez, otras por la educación. Ahorramos disgustos, derrochamos amabilidad, pero perdemos autenticidad.

Cambiando de tema, pensaba mientras leía este libro en esa idea de ser de provincias. Es curioso, uno no se da cuenta exactamente de lo que significa este concepto hasta que llega a Madrid. Un poco como decía Eduardo Galeano:

Octubre 12. El Descubrimiento.

En 1492, los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en América, descubrieron que estaban desnudos, descubrieron que existía el pecado,

descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo, y que ese dios había inventado la culpa y el vestido y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja.

Sí, sé que el símil es exagerado, mucho, pero desde que leí esta frase he dado muchas vueltas a esa idea que nos afecta a todos. Como descubridores, como objetos descubiertos. Necesito descomponer el mundo para comprenderlo, crear fronteras mentales como si mirara un mapamundi. A veces, mis conceptos están peligrosamente claros, por eso lo bueno empieza cuando descubro, o más bien me descubren, en algo que ni siquiera sé lo que es. Y pasa, claro que pasa, aunque sea a pequeña escala. Y es entonces cuando vuelvo a pensar en el efecto Pigmalión, esa mirada ajena tan poderosa que nos hace sentir exactamente como ella nos quiera ver, con todo el riesgo que conlleva dejar nuestra seguridad en manos de los demás. Habrá que evitarlo, digo yo. Escuchar teniendo muy claro quién eres, de dónde vienes y qué puedes aportar. Derribar fronteras físicas viajando y bordes mentales aprendiendo. Para que nadie me descubra que estoy desnuda o que existe el pecado, que sea yo quien lo decida.

 

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2 thoughts on “#unmesunlibro. La dama de provincias prospera, de E.M. Delafield

  1. Ya sabía yo que esto de l@s #bloguers tenía que haber sido descubierto por alguien antes, pero, ¿hace tanto tiempo????? No me lo creo… Jijijijijiji la hubieran colgado!!! o algo peor: la hubieran casado para callarla la boca!!!!! aunque es bonito imaginar que en aquella época hubiera alguien así (espero que un poquito más lista que #Carrie Bradshaw).
    Y referente al “provincianismo”, por llamarlo de alguna manera, “descomponer el mundo para comprenderlo” puede ser peligroso…hay veces que es mejor que te sorprenda en cada momento y cada cual te etiquete a su antojo, como siempre ha sido y será.
    Y cito textualmente casi tus palabras:
    Tengo muy claro quién soy, de dónde vengo y qué puedo aportar.

  2. Da gusto leer tus comentarios Elena, ¡te lees todo al dedillo! No he visto todas las temporadas de Sexo en NY, pero en un único libro Delafield me demuestra que es bastante más mordaz. Y gana muchos puntos hablando de forma tan actual en textos escritos hace tanto tiempo. O lo hace bien, o será que no hemos avanzando tanto.

    Y buen resumen final. Hay que tener muy claras esas tres cosas para dejar que esas etiquetas no nos influyan, que no siempre es fácil.

    Un besazo

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