Sin vacaciones. Verano en la ciudad

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Que agosto significa vacaciones no es nada nuevo, a no ser que trabajes como socorrista, camarero en Benidorm o seas de esos afortunados que viaja cuando quiere. Por eso, a pesar de trabajar durante todo el mes, el ir y venir de amigos que se marchan y sus respectivos timeline repletos de atardeceres playeros, hacen que agosto también signifique para mí lo mismo que para el resto del universo.

Supongo que sufrirán algo parecido todos esos que se quedan de guardia de verano en las radios y periódicos de este país. A todos ellos tranquilos, cada minuto que pasa septiembre está más cerca. Y, sobre todo, gracias, porque es un gustazo ver la cantidad de temas interesantes que entran en sus páginas y parrillas cuando el fútbol descansa. Minipunto para el verano sin vacaciones.

Sigamos disfrutando de la ciudad con este mal llamado buen tiempo, que nos abrasa por el día pero regala también Noches Mágicas y Al Fresco, lunes en el Jardín del Rey y martes en La Muralla. Piscinas, claro está, veladas largas en terrazas y habitaciones insomnes con las correspondientes ojeras que esa climatología también provoca. Menos mal que pronto volverá la primavera estival segoviana, espero. Después, rebequita obliga. Otro minipunto para las no vacaciones castellanas.

Pero, seamos sinceros, trabajar mientras el resto del mundo está de vacaciones te obliga a inventarte mil excusas como todas estas para poner buena cara y la sonrisa más sincera posible cuando despides o recibes a todos los que vienen y van. Me autoengaño y cada día me saco de la manga alguna rutina tonta, por eso de intentar dormir un poco menos y vivir algo más.

  • 1 de agosto: Me levanto un poco antes, unos diez minutos, para desayunar como si fuera sábado. Tostada, té, aguacate, radio y, como no, repaso a las redes sociales.
  • 2 de agosto: Fuera plancha y secador, aunque sea por un día.
  • 3 de agosto: Seguimos el mes de ferias y fiestas de terrazeo. Familia, amigos y más familia y amigos.
  • 4 de agosto: Adiós maquillaje, no así a la protección solar, que aquí también calienta.
  • 5 de agosto: Tiempo para el deporte, mucho deporte.
  • 6 de agosto: Libros, libros y más libros. ¿Ahora mismo? Farras juveniles, cocina y algo de Günter Grass, que para eso, si sobrevivo a agosto, me voy a Alemania, Pepe.
  • 7 de agosto: Malangosto, la romería más alta de la provincia.
  • 8 de agosto: Escapada y sushi con las suertudas del horario de verano.

De vacaciones o no, es difícil que en todo momento hagas lo que amas o ames lo que haces (modo  autoayuda on) pero lo que no es tan complicado es sonreír en algún momento del día. Cuantas más veces mejor hasta que consigas volver a viajar. Porque para esa necesidad, amigo, no conozco cura. Ni la quiero.

Minipunto y punto para vivir de vacaciones.

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2 thoughts on “Sin vacaciones. Verano en la ciudad

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