Vogue: Like a painting

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Vogue ha abierto su archivo fotográfico para probar en gran formato la relación existente entre arte y moda a través de la exposición Vogue: Like a Painting, que permanecerá hasta el otoño en el Museo Thyssen-Bornemisza. No querría ahora entrar a discutir si la moda o la fotografía son un arte al nivel de la pintura clásica, algo que para mí es obvio, preferiría valorar cualquier forma artística como un modo de expresión adaptado a los nuevos públicos, soportes y técnicas. Al tiempo actual, en definitiva.

Porque cada artista es hijo tanto de sus contemporáneos como de sus predecesores, incluyendo también la sociedad en la que intenta comunicarse. Y esto, creo yo, debe asumirse sin complejos, ya que es difícil inventar la rueda a estas alturas. Por eso lo destaco como el principal valor de Vogue: Like a painting: fotógrafos, estilistas y productores con la formación técnica y artística necesaria para hacer algo más que mostrar ropa. Ellos la rodean de cultura inspirándose en un arte que se homenajea a si mismo.

Cada imagen contiene detalles que comunican  algo más, un complemento fruto de un conocimiento que habla por igual a un receptor que encontrará en la exposición lo que quiera, y pueda, ver. Unos disfrutarán contemplando a los mejores maestros de la moda. Otros se detendrán también en la composición de la imagen. Unos pocos preguntarán y buscarán por qué le es familiar la pose y el vestuario de esa modelo. Y otros simplemente se observarán cómplices de la referencia estética que enseña el autor. Tan simple, tan complicado.

Las fotografías de Vogue: Like a painting se inspiran y reflexionan sobre el uso del claroscuro, la composición y el contenido que ya usaron artistas clásicos adaptándolo al destino final de esa imagen. (No nos olvidemos que cada foto estaba pensada para ser vista en una revista de moda,  no en una sala). Un pulcro trabajo apoyado en una imprescindible, cuidada (y pagada) producción que homenajea al arte clásico al lograr unas imágenes perfectas en las que sólo las propias modelos me sacaron del contexto.

Es extraño observar caras conocidas mirándote desde la palidez propia de la monarquía del siglo XVII con las mejillas teñidas de colorete. Las tres gracias bailan ahora sin redondeces, y la joven de la perla me mira con los labios pintados y las cejas perfectamente delineadas. El conjunto es estético, mucho. Pero es raro. Especialmente lo son los cuerpos de mujeres que parecen niñas frente a la rotundidad de las curvas de las modelos originales. Miradas suaves y ojos grandes que me devuelven a los retratos de infancia. Una visible evolución (o involución, no lo tengo muy claro) de los cánones de belleza femeninos que me hizo pensar durante todo el recorrido en la progresiva infantilización, no sólo estética, de nuestra imagen. Que cada cierto tiempo vuelva la polémica por la utilización de modelos cada vez más jóvenes responde a una demanda social por seguir y perseguir unos cánones en los que la belleza de la juventud es cada vez más protagonista. Unos proponen, otros asumimos girando en un círculo vicioso que nos encierra en una batalla autoacosadora por entrar en formas que ya no son las nuestras. No sé si a ellos les pasará lo mismo. Sería interesante que Vogue, u otra publicación, hiciera otro “like a painting” con hombres como protagonistas, a ver si la cosa ha cambiado tanto.

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2 thoughts on “Vogue: Like a painting

  1. Para mi, uno de los mejores post que he leido refiri´´endose a #Vogue, una de mis revistas favoritas, al arte, y al estilismo. #bravon110
    Y si antes ten´´ia ganas de ir a esa exposici´´on… ahora, como siempre, m´´as!!!
    Destaco estos p´´arrafos porque quiero!!! :)

    Cualquier forma artística como un modo de expresión adaptado a los nuevos públicos, soportes y técnicas. Al tiempo actual, en definitiva.

    Porque cada artista es hijo tanto de sus contemporáneos como de sus predecesores,incluyendo también la sociedad en la que intenta comunicarse.

    Y s´´i, mi teclado se ha vuelto loco y pone tildes raras…#artedeteclado?

  2. Madre mía, gracias por tus palabras, ¡un honor! Y que no se te olvide que en esas fotos el maquillaje y la peluquería también eran protagonistas, ¡sois artistas!

    P.D. A buen entendedor, sobran los teclados

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